lunes, 31 de marzo de 2008

Marrakech, la ciudad roja

Estas Pascuas aprovechamos que teníamos 5 días de puentes para hacer un viajecito. La idea era ir a Marruecos pues ni esta cerca ni lejos y en Abril no hace ni frio ni calor. Así que cogimos un vuelo a Casablanca que es el único directo desde VLC y una vez allí fuimos en tren a Marrakech.

MARRAKECH
Es una ciudad con encanto. Nada más dejar las mochilas en el hotel fuimos a dar una vuelta por la plaza de JEMAA EL FNA para tantear el terreno. Tuve la impresión de estar en una película de Indiana Jones por la cantidad de moros con chilabas, las casas chatas y cuadradas de color rojo, el mercadillo y el olor a barbacoa.

En esta plaza hay de todo: puestecitos de comida, de zumo de naranja, mujeres que te pintan con jena, musicos con serpientes, bailarines, cuenta-cuentos, etc. De todos modos cabe destacar el puestecito que vende dentaduras postizas. Miram y Pablo ya nos comentaron que lo vieron hace 20 años y ahí sigue.
Otro sitio recomendable es el zoco. Es un laberinto de calles sinuosas llenas de tiendas en la que los comerciantes no paran de invitarte a entrar. Como dicen ellos, sin obligación de comprar, solo a mirar. También decían mucho: " ¡Más barato que El Corte Inglés!"


Lo del regateo además de curioso es frustrante, pues te gastas un dinero y te vas con la sensación de que pese a haber conseguido un descuento sustancial, te la han clavado. No obstante hay que probarlo.
Una tienda de especias. Nos llamó la atención la forma que tienen de promocionar las especias.

También vendían una pasta negra y grasienta que usan ellos como jabón en el hammam.








También tuvimos ocasión de visitar la Madrasa de Ibn Youssef. Como ahora no paran de hablar en la tele de las madrasas dónde se forman los fundamentalistas, teníamos curiosidad en ver una por dentro. A fin de cuentas es como un colegio mayor pero de la edad media. Este en particular era muy bonito.









En esta foto estamos en el barrio de los curtidores, posando con "máscaras de gas" (es decir, un ramillete de menta fresca). El olor nauseobundo de tripas en estado de putrefacción era tremendo. Menos mal que nos dieron el ramillete!






El caso es que allí curten pieles de vaca, cabra y camello. Hay 15 agrupaciones de curtidores, 5 árabes y 10 bereberes. Me llamo la atención el proceso que siguen:

1- Ponen la piel con cal y agua en uno de los fosos un par de días para quitar la grasa y otros restos que queden.
2- Ponen la piel con agua y ¡caca de paloma! pues se ve que es muy buena para hinchar la piel.
3- Ponen la piel con agua y harina para darle suavidad.

Como podeis ver, en las instalaciones no había alicatado, no corría el agua y está todo al aire libre y al lado de las casas.

El "desierto"
Tras 2 días en Marrakech contratamos una excursión para ir a ver el desierto y dormir una noche en tiendas bereberes. Nuestra idea del desierto era una inmensidad de dunas en las que no se ve ni un alma y para ver eso, hay que irse al Sahara. El desierto que vimos era más bien pedregoso. Estuvo chulo aunque no fuese lo que esperabamos.




Vimos muchas Kasba, que son palacetes en adobe humildes pero singulares.

Para ir a dormir al campamento bereber, tuvimos que hacer 2 horas en camello. Estuvo chulo pero después me dolía la espalda, los riñones, la rabadilla, los abductores y la tripa. Fue como si me hubieran pegado una paliza.


Esto es un video del campamento bereber

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